El
viernes 2 de agosto se llevó a cabo una función de box en la Arena Unión, que
de no haber sido por una pelea que se amarró en el pesaje hubiera presentado la
peor cartelera del BOXEO MOCHITECO en mucho tiempo.
La
velada, denominada “Paso Firme”, fue presentada por Master Promotion, de Martín
Estrada, y desde la ceremonia de pesaje no pintaba bien, puesto que muchos
peleadores no fueron responsables en su compromiso con la báscula.
La
noche empezó con dos peleas en las que Rudy Flores y Alem Robles ni se
despeinaron para despachar en el primer asalto a sendos rivales foráneos que
empeñaron el orgullo deportivo por unos cuantos pesos y demostraron que como
boxeadores son muy buenos turistas.
Rolando
Mendívil, Sebastián Montoya y Ramón “Monito” Parra ganaron por la vía de las
tarjetas, en combates sin mucho brillo.
Mientras
que Abel “Waraní” Acosta le dio una zarandeada a un sorprendido José “Finito”
López, quien no sintió lo duro sino lo tupido.
Y
en una pelea de la que no se esperaban trepidantes acciones, William Leyva y Andrés
Félix terminaron con un desabrido empate técnico en el segundo round, debido a
un cabezazo accidental que provocó una gran cortada en el párpado derecho de
Félix.
El
pleito semifinal vino a salvar el espectáculo, con un interesante duelo entre
los prospectos José Manuel “Big Bang” Sánchez y Jesús “Don Ramón” Cruz.
La
pelea fue propuesta por el mánager de Cruz, Luis González, durante la ceremonia
de pesaje, pues el hermano menor del “Zurdito” no tenía rival.
Lo
que González no se esperaba, es que el “Big Bang” le despatolara lo invicto a
su pupilo, a base de una soberbia y sobrada demostración de habilidad
boxística.
Quedó
claro que “Don Ramón” tiene bien hecho el gancho al hígado, y ese fue su único
recurso ofensivo, y sólo pudo conectarlo en escasas ocasiones, puesto que
Sánchez neutralizó los puñetazos con los brazos en el mayor de los casos.
El
“Big Bang” hizo una faena tremenda, a pesar de ser ampliamente superado en
estatura y alcance se metía cuando quería al terreno corto alternando golpes
abajo y arriba, para después salirse esquivando a base de cintura la contraofensiva
de Cruz, mientras esbozaba una enorme sonrisa de satisfacción.
La
decisión de los jueces fue unánime, y sólo protestada por Luis González, aunque
me sorprendió que algunos colegas calificaran la pelea como “ajustada”.
La
pelea era de revancha, pero el peso del orgullo fue equiparado por el peso de
los años, y la batalla fue perdiendo gradualmente el ritmo hasta dar casi lástima. Soto volvió a ganarle al “Toluco”.


No hay comentarios:
Publicar un comentario